Volver...
Sólo volver...
A casa, a la ESENCIA.
Ésa es la casa, nuestra casa, mi casa...
Volver a la esencia...
¿Dónde estoy?
¿Dónde me perdí?
No importa, quiero volver. A ser, a estar, a ver...
A verme.
A mirarme.
A quererme.
Sólo volver a ese lugar cálido que tanto me gusta. Allí el calor me acaricia.
Allí no hay duda, no hay pena.
Vuelvo a abrir mi puerta, dejo fuera lo que debe permanecer lejos.
Aquí estoy. De nuevo.
Bienvenida.
Ponte cómoda, te esperábamos.
No, no es un mundo perfecto, es mi mundo, ésa es la perfección.
Aquí no hay juicio.
Aquí soy.
Y poco a poco, la sonrisa va retomando mis labios.
Vuelvo a casa, vuelvo a mí con una nueva lección aprendida.
Con ese tizno de derrota, que es aparente al que no sabe mirar, porque la victoria es grande.
Un gran aprendizaje, una gran batalla librada. Heridas de guerra. Honrosas.
Ganamos.
Como siempre.
Sólo los vencedores vuelven. Y aquí estoy. En casa. En mí.
Y traigo tesoros nuevos.
La próxima batalla será astronómica. Siguiente dimensión.
Pero mientras llega me reconfortaré en esos pequeños detalles que tanto he echado de menos..
La mayor parte del tiempo anhelamos ser más, ser diferentes,
ansiamos cosas, personas,
y salimos ahí fuera, todo se nubla,
espiral,
y volvemos.
A gusto. Reconfortados.
Llegará el día, espero, en que nos demos cuenta por fín que ese desastre, nuestro desastre,
es nuestra casa, y es ahí donde estamos bien.
Ahí es donde nos preparamos para la batalla.
Siempre creemos que la batalla es mejor que la granja.
Volvemos. No. Me gusta la granja.
Pero nos volvemos a ir en busca de Troya...
Hoy, hoy estoy de nuevo aquí. En la granja.
En casa.
Calor.
Amor.
Serenidad.
Gracias por venir.
**Y esta vez....todo al 13.
De.








