martes, 10 de mayo de 2016

- NOCHE -





Corazón que late en una utopía, iluminada en la noche.
Crepúsculos infinitos, acariciados con la yema de los dedos. 
Unas caricias bajo la luna cómplice de los amantes...

Bailemos, bailemos hasta que nos duela sonreír. 
Cógeme de la mano, está lloviendo. Vamos.
Iremos al infinito, allí donde se acaban las palabras y empieza la magia. 

¿Oyes eso? Son las estrellas que nos cuentan sus secretos. 
Susurros y destellos.
Vamos a dejar que nos acaricie el mar.

Continuemos este viaje a las sensaciones.
Es un camino sin final, eterno en su inmensidad,
sin límites...

Salta, salta de una vez. El vacío no duele.
Sólo duele el borde del precipicio.
Ahí no hay nada, está todo. Yo saltaré contigo.

La brisa acompañó aquel salto absoluto,
el amor floreció en toda su plenitud,
ahí estaba por fín.

Al no buscarlo tuvo sitio para ser.
Al rendirse fluye el milagro, la vida acontece.
No hay lugar, no hay tiempo, no hay miedos.

¿Lo ves? Aquí está, siempre ha estado aquí.
Pero ahora lo vemos. 
¿Notas el calor? Ahora estamos vivos. 
Ahora sentimos. Ahora estamos conectados.
Al amor, a la vida.

Cuidaremos la rosa blanca.
Ella da la luz, la paz.
Ella guarda las promesas del corazón.

Abrazados, entrelazados en cuerpo y alma,
con esa serena paz, entre las montañas,
se durmieron....






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